Una visita única, a 200 años del nacimiento de Fray Mamerto Esquiú
AtractivosEn el marco del bicentenario del natalicio de Fray Mamerto Esquiú, nacido el 11 de mayo de 1826 en Piedra Blanca, Catamarca, la Municipalidad de Córdoba, a través de la Subsecretaría de Turismo, invita a una visita guiada gratuita por los lugares más significativos de nuestra ciudad vinculados a su historia y su legado.
La actividad propone redescubrir la vida de esta figura clave de la historia argentina desde una mirada turística y patrimonial, recorriendo los espacios cordobeses que fueron escenario de su ministerio episcopal.
El punto de partida es la Oficina de Información Turística del Cabildo (Independencia 30). Se suspende por lluvia.
El recorrido de la visita guiada

La visita comienza en la Iglesia San Francisco, en la esquina de Buenos Aires y Entre Ríos, donde se inicia un viaje en el tiempo para conocer al hombre que fue consagrado Obispo de Córdoba en diciembre de 1880.
Contiguo a la iglesia, el Convento de San Jorge abrirá sus puertas para recorrer sus pasillos, secretos y riquezas. Uno de los puntos centrales de esta primera parte del recorrido es el altar donde se venera al beato Esquiú.
Luego sigue por la Iglesia Catedral, donde actualmente descansan los restos mortales del religioso franciscano, cerrando así un circuito de profundo valor histórico, cultural y espiritual para la ciudad.
Quién fue Fray Mamerto Esquiú
Mamerto de la Ascensión Esquiú ingresó al noviciado franciscano a los 10 años y se ordenó sacerdote en 1849. Desde joven se destacó como docente de filosofía y teología, y como ferviente educador de niños.
Pero fue su intervención en la jura de la Constitución Nacional lo que lo catapultó a la historia: el 9 de julio de 1853, en la iglesia mayor de Catamarca, pronunció su célebre Sermón de la Constitución, un alegato en defensa de la nueva carta magna, el federalismo y la unidad nacional.
Su discurso recorrió el país entero y fue impreso y difundido por decreto del presidente Justo José de Urquiza.
Tras años de misiones en Bolivia, Perú y Tierra Santa, regresó a la Argentina y aceptó –por mandato del papa León XIII– el cargo de Obispo de Córdoba. Fue consagrado el 12 de diciembre de 1880.
Llevó una vida austera y recorrió ciudades y pueblos de toda la diócesis. La muerte lo sorprendió el 10 de enero de 1883 en El Suncho, Catamarca, cuando regresaba hacia Córdoba. Tenía 56 años.
El 4 de septiembre de 2021, por decisión del papa Francisco, fue oficialmente declarado beato en una misa celebrada en su pueblo natal.
Su huella en Córdoba
Durante su obispado, Fray Mamerto Esquiú desplegó una intensa actividad pastoral en toda la diócesis cordobesa: visitó comunidades del interior provincial, reorganizó la administración eclesiástica e impulsó la vida espiritual de la región.
Defensor de los valores de la Iglesia en tiempos de profundas transformaciones políticas y sociales, se opuso a la secularización del registro civil, los cementerios y la enseñanza laica.
Su legado espiritual y patrimonial tiene en la Catedral de Córdoba –donde descansan sus restos– su morada definitiva, convirtiendo al templo en un lugar de peregrinación y memoria para los cordobeses.